El calor puede hacernos olvidar algunas pequeñas reglas, desde el sentido común hasta las leyes vigentes.
Es inútil subrayar lo evidente, también por respeto a quienes están en la oficina. El verano ha traído su gran calor y, para los más afortunados, ¡ha comenzado la temporada de playas!
El mar cristalino, las playas abarrotadas, los aperitivos al aire libre y las fiestas del pueblo son todos escenarios que enloquecen a los amantes de la fotografía y, en particular, de la fotografía aérea. No solo eso: en esta época, quienes viven de la venta de sus fotos a agencias turísticas, bloggers, revistas y agencias publicitarias, virtuales o no, logran aumentar su facturación porque este tipo de fotos tiene mucha demanda.
Ahora nos detenemos en algunas recomendaciones y errores que se deben evitar, porque el verano y el calor a veces nos hacen perder el contacto con la realidad, con lo que es oportuno y, sobre todo, con lo que es legal.
1 - Respete las leyes
Para quien realiza fotos y vídeos promocionales con un dron, conviene recordar que:
- las playas, las fiestas, los lugares concurridos y los núcleos urbanos son zonas críticas y no es posible realizar grabaciones con drones a menos que se disponga de permisos especiales de la ENAC;
- para pilotar un dron, aunque la playa esté vacía, se necesita un reconocimiento por parte de la ENAC (tanto para el piloto como para el dron);
- si no se respetan las dos reglas anteriores, también un eventual cliente puede incurrir en sanciones administrativas (mientras que el piloto, incluso en el ámbito penal).
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2 - Siga el sentido común
Un dron no es la única forma de hacer fotos y vídeos aéreos. Hay muchas otras, como se explica en este artículo. Entre ellas, a nosotros nos gustan especialmente los postes telescópicos. Ligeros, económicos y adecuados para cualquier tipo de zona, no tienen contraindicaciones legales y son perfectos para las panorámicas al aire libre. Indispensables para los amantes de la fotografía aérea profesional.
Además, resultan menos invasivos que los aeronaves para grabar en zonas con mucha gente, que podría encontrar un vuelo de dron particularmente molesto.
3 - Respete las normas de la buena educación
Sobre lo que se acaba de decir en el segundo punto hay una línea muy fina que separa el asunto de la privacidad de la simple buena educación.
Recuerde siempre que, si hace un vídeo o una foto que después va a vender o difundir en cualquier red social o en su sitio privado, cada persona retratada debe estar al corriente. Si el sujeto grabado se encontrara con su retrato en una foto suya publicada en internet, podría demandarle y ganar.
Nuestro consejo es no hacer fotos al azar, decidir espacios y escenarios, y pensar y reflexionar antes de pulsar el «gatillo».
¿Cree que esa pareja de novios de espaldas a la orilla del mar es especialmente bonita para retratar? Pues bien, acérquese y, con una sonrisa y mucha educación, pídales permiso para retratarlos (y pídales su dirección para regalarles la foto).
Lleve siempre consigo un formulario de autorización, sobre todo en caso de retratos de menores.
Es cierto que, dicho así, todo se complica, pero todo trabajo bien hecho requiere atención, compromiso y un poco más de reflexión antes de cada clic, lo que solo puede aumentar su belleza.